lunes, 2 de mayo de 2016

¿Será la última página del libro de papel?

Por: Verónica Zambrano

El tren de la tecnología no espera por nadie y mientras el mundo es atropellado por vagones como los celulares, series online y video llamadas, solo el 1% de la población mundial decide leer a través de plataformas electrónicas.

¿Por qué un libro de papel?

En 2012, The Guardian publicó un artículo en el que la mitad de un grupo de jóvenes leía un libro a través del internet y la otra mitad lo leía en físico. Los resultados mostraron que los jóvenes que leyeron el libro físico disfrutaron más profundamente la lectura y recordaron más detalles, mientras que los que leyeron a través de internet no lograron una conexión emocional con el texto. Eppo Van Nispen, periodista holandés invitado a la FILBo 2016 y director de la Fundación Holandesa para la Promoción de las Letras, enlaza la falta de interés de los jóvenes por la lectura con la “seriedad” de los textos.

Leer un libro físico no solamente ayuda a la retención de información, sino también a estimular los sentidos. ¿Qué tan seguido escucha la frase “Me encanta el olor a libro nuevo”? Y aunque esto puede ser simbólico dependiendo del lector, la posibilidad de tocar las páginas, marcarlas y olerlas brinda un sentido de pertenencia y logra una mayor conexión con el texto. Van Nispen considera que esta conexión es gracias a la oxitocina que se produce al leer un texto que cautiva la mente.

¿Por qué un E-book?

“Hemos encontrado, para nuestra sorpresa, que unos de los mayores consumidores de libros digitales son los adultos mayores por una sencilla razón: pueden agrandar la letra”, afirmó Andrés Sarmiento, jefe de mercadeo de la editorial Alfaguara. Esta es una situación contraria a lo que se puede llegar a pensar, ya que los adultos mayores no están tan sumergidos en la era tecnológica, al menos en apariencia, como los más jóvenes.

Por otro lado, Fabiano dos Santos, subdirector de Lectura, Escritura y Bibliotecas, afirma que la lectura en internet de libros o artículos ya representa una práctica para el 32% de la población de 12 años en adelante. La ventaja de leer a través de una tableta, celular o computadora está relacionada con la numerosa cantidad de textos y libros que se puede tener en un mismo dispositivo, algo así como una biblioteca portátil.

El futuro del libro

Eppo Van Nispen, en medio de chistes, sonrisas y su fascinación por la amabilidad de los colombianos, afirmó que el libro podrá desaparecer pero lo que importa es el texto. La necesidad de conocer la historia, por qué pasan las cosas y hasta dónde se ha llegado en temas de avances tecnológicos es lo que define el contenido de lo que buscamos. No importa si es a través de una tableta, un libro físico, un celular o una computadora. Lo importante del libro no es su presentación, sino el texto, su esencia.  

“Soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma”, citó Van Nispen, durante su charla numerosas veces. La cita pertenece a un poema de Ernest Henley, que recuerda el poder que tiene la gente para definir su destino. El futuro del libro no lo definen las plataformas: lo decide la gente que produce el contenido.


domingo, 1 de mayo de 2016

Los más vendidos de la FILBo

Las cajas menores están a punto de cerrarse en la FILBo. Desde ya se proyectan cuáles son esos títulos que supieron robarse la atención de los lectores y asistentes del evento. Literatura, nuevas generaciones y sorpresas por doquier: todo esto hace parte de los más vendidos de la FILBo.



Urano
Ciudades fabulosas, de McDonald
Método Integra, de Ricardo Eiriz. 

Intermedio
Afuera está la guerra, de Janny Van der Molen
El arte de vivir sin enfermedades, de Chamalú

FCE
Animalario Universal, del profesor Revillod
El capital en el Siglo XXI, Thomas Piketty 

Planeta
La melancolía de los feos, de Mario Mendoza
Youtuber School, de Sebastián Villalobos

Océano
Estimado señor M, de Herman Koch
La reina roja - de Victoria Aveyard

Penguin Random House
Chupa el perro, de Germán Garmendia
La guerra no tiene rostro de mujer, de Svetlana Alexiévich

Luna libros
 ¿A dónde van los días que pasan?, de Óscar Domínguez
Botellas de náufrago, del periodista Alberto Salcedo Ramos

Laguna libros
Caminos condenados, de Henry Díaz, Pablo Guerra, Camilo Aguirre y Diana Ojeda
Chapinero, de Andrés Ospina

Rey Naranjo
 Black It’s Beltza, de Fermín Munguruza
Instrumental, de James Rhodes

Apidama
¡Negras somos!, de Guiomar Cuesta y Alfredo Ocampo
La muñeca negra, de Mary Griego Romero

Editorial Cangrejo: 
Sueño grande, de Juan de Lascuraín
Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne

Editorial Universidad de La Salle: 
Mujeres empresariales en Iberoamérica. Casos: España, México y Colombia, de Elber Berdugo Cotera y Jorge Gómez Gutiérrez.
Manual de investigación en Educación. Talleres de trabajo, de Patricia Judith Moreno Fernández.

Tragaluz
Manual para cazar una idea, de José Andrés Gómez
La deshumanización de Valter Hugo Mae

Educar
Los misterios del hotel de Rock Blanc, de Nora Arango D. y Erik Obregón.
Semanario del mudo, de Henry Delgado.

Taschen:
La fotografía del siglo XX, del Museum Ludwig de Colonia 
PlanetGeek
Year one Batman, de Frank Miller
75 años de Batman

Ícono
Cuando el cerebro envejece, de Lawrence Whalley
La composición de la sal, de Magela Baudoin

Gaviota
Los 15 milagros del amor - Spencer Hoffmann
Canción de cuna -  Barbara Wood

B ediciones
Allí – Leo Patrick

Ready player for one - Ernest Cline

“Nunca escribiría una novela histórica”

Herman Koch es un escritor holandés. Perdón, Herman Koch es uno de los escritores holandeses contemporáneos más importantes. Ya tiene tres novelas publicadas en español, y está en Bogotá invitado por la Embajada del Reino de los Países Bajos, con motivo de la FILBo 2016, en donde son el país invitado de honor.



De entrada, conocer a Koch resulta chocante. Un hombre tranquilo, que si usted, protocolario lector, se cruza en la calle y no ha visto nunca una foto, podría pasar por su lado y no saber que ese hombre, que usa jeans, tenis de tela y polo descolorido es uno de los escritores contemporáneos más leídos en el mundo.

Pero Koch viene a ser la imagen del escritor que uno siempre ha tenido. El hombre que siente que, para poder hablar de sí mismo, necesita escribir. Suena a lugar común. Y, muy probablemente, si se le pregunta, responderá con alguno de sus comentarios llenos de humor e ironía. Pero Koch es eso: un hombre lleno de curiosidad y de sensibilidad, introspectivo, que siente la carga del mundo y que ve en la ficción la manera de hablar y de mostrar una realidad cada vez más compleja, pero también cada vez más recurrente.

De pronto es esa la razón por la que dice que nunca escribiría una novela histórica. Para qué tratar de mirar el pasado, si constantemente nos estamos repitiendo. Y ese es uno de los miedos que Herman Koch tiene: caer en la trampa de repetirse, de encontrar un estilo y una voz que lo disparen en ventas y mantenerse ahí, porque eso es lo que sus lectores quieren leer.

Es por eso que, con cada novela, trata de reinventarse. Y es por eso que considera que el humor es a la literatura como la salsa a la comida. Y es por eso, también, que cree que los detalles son importantes dentro de la narración. Es a través de ellos que logra que el lector se enfrente a sí mismo, y se pregunte qué haría en caso de enfrentarse al hecho de que su hijo sea un criminal. ¿Podría o no, eventualmente, entregar a su propio hijo a la justicia?

Todo esto parte de la capacidad de “imaginarse situaciones que pueden ser posibles en la propia vida”, afirma.


Frente a la escritura, lo que aconseja este escritor es, ante todo, tratar de “mantener el motor en marcha. Hay que generar el hábito de escribir. Al principio, siempre creo que es importante escribir mucho. Acostumbrarse a escribir. AL cabo de un mes el escritor novato tendrá una buena cantidad de hojas de donde podrá sacar mucha sustancia. Incluso, si paso cinco días sin escribir, empiezo a sentir que me falta algo.”

Un encuentro terrestre con el Cosmos

Eventos de cine club para mirar las estrellas y libros sobre las constelaciones también atrajeron lectores y visitantes. Mirar el cielo puede encontrarnos con nosotros mismos.



Desde los indígenas de Las Américas pasando por los antiguos griegos, la observación del hombre hacia el cielo y las estrellas le ha permitido ampliar su imaginación en el intento de explicar la creación del mundo. De ahí surgen los mitos y leyendas, creadas por diferentes culturas miles de años atrás, que todavía hoy replicamos.

La fundación Rafael Pombo y el Planetario de Bogotá organizaron la Noche de Luna, evento que se llevó a cabo el viernes 29 de abril en el Pabellón Infantil de la Feria Internacional del Libro 2016 (Filbo 2016).

Este evento convocó a más de 50 familias que asistieron para disfrutar de un Cine Club, que la Fundación Rafael Pombo lleva realizando desde octubre del año pasado el tercer viernes de cada mes en sus instalaciones. Esta fue la primera versión del Cine Club que se realiza por fuera de la Casa Pombo y el tema central del evento fue el encuentro tanto de niños como de adultos con el universo.

Dentro de los cortometrajes que pudieron disfrutar los asistentes al evento se encuentra “Lullabies from around the world- Netherlands”, una animación hecha por Metronome Films, un grupo de rusos que creó un proyecto en busca de canciones de cuna alrededor del mundo para plasmarlas en audiovisuales animados.

También se contaron mitos y leyendas de diferentes grupos indígenas; y los niños cantaron, bailaron y vieron las estrellas gracias al apoyo del Planetario de Bogotá. Todo esto, con la intención de demostrar las maravillas de la naturaleza y su conexión con el hombre, como lo decía Pombo en sus cuentos: “Como es arriba, es abajo”.

Algo parecido hizo el escritor Manuel José Rincón, con su obra Cuentos y pasiones del cielo, que publica la editorial Panamericana, y que recopila la historia de las constelaciones desde la ficción, a través de cuentos trabajados en primera persona. Su obra, una de las más buscadas en la FILBo, ha generado una empatía profunda entre el cielo y los lectores en estas épocas de luz intensa, agite y cielos nublados.


Por: Estefanía Daza

Ellos escriben por ellas

Tres autores colombianos, Celso Román, Enrique Patiño y Antonio Flórez, firmaron su compromiso para apoyar la campaña global HeForShe, liderada por la actriz Emma Watson, dentro de las actividades de la ONU en la FILBo.



En cifras crudas, las mujeres representan más de la mitad de la humanidad. Son el motor que permite el desarrollo económico de las comunidades como cabezas de hogar y fueron ellas las que impulsaron la creación del lenguaje que dio vida a las palabras y por ende, a la escritura. A manera de un hermoso acto de compensación, tres escritores colombianos, el novelista Enrique Patiño, el poeta Antonio Flórez y el narrador Celso Román, fueron elegidos por  ONU Mujeres para impulsar la campaña HeForShe (ÉlPorElla), en compañía de la Lakshmi Puri, directora adjunta de ONU Mujeres en el Mundo, dentro del stand de Naciones Unidas dentro de la FILBo.

Los tres autores colombianos firmaron el manifiesto de participación y se comprometieron a seguir trabajando activamente desde su pasión literaria, pero también dentro de su activismo, en favor de las mujeres en Colombia. La campaña, no sobra recordar, ha sido liderada por la actriz Emma Watson. Durante el acto participó Belén Sanz, representante de ONU Mujeres en Colombia quien actualmente ejerce como coordinadora residente interina del Sistema de Naciones Unidas en Colombia.


Los Díaz-Granados, dos generaciones de escritores

Los Díaz-Granados, José Luis (padre) y Federico (hijo) presentan sus libros de y sobre poesía. Una muestra de las plumas costeña y caribe en la misma familia.



Federico Díaz-Granados es el director de la biblioteca del Colegio Gimnasio Moderno, hijo de José Luis Díaz-Granados, quien ha sido Premio Simón Bolívar y ha obtenido reconocimientos en novela y poesía, además de ser reconocido como asesor cultural en el país. Los dos son plumas fascinadas por la poesía y una mezcla de la cultura costeña y la cachaca en la misma familia, dos personajes que al conversar evidencian la fascinación y su recorrido por las letras.
Este domingo 1 de mayo presentarán sus nuevos títulos durante la Feria del Libro de Bogotá 2016, en la Sala Jorge Isaac, a las 2 de la tarde, durante un conversatorio titulado “Los Díaz-Granados, dos generaciones de escritores”. José Luiz lanzará “Pablo Neruda, el rey midas de la poesía” y Federico lanzará: “El oficio de recordar”, una recopilación de ensayos, artículos y crónicas sobre el que dijo: “solo pretendo que este libro se parezca a una casa de múltiples ventanas cuyos puntos cardinales siempre apunten a un solo, definitivo y verdadero destino: la poesía”.


Autoprogramarse en línea

Los libros en línea también se venden. Edmundo Velasco lo demuestra con su obra de PNL.



Las ventas de libros en línea son tan solo del tres por ciento, pero son un mercado que sigue en crecimiento, y en la FILBo también tienen cabida. El doctor en neurolingüística Edmundo Velasco vuelve a Colombia después de un año y medio de ausencia junto con los doctores Rafael Zuliban y Claudia Ariza con un libro en línea en Programación Neurolingüistica para convertirnos en “la mejor versión de nosotros mismos”.

Al escuchar el término “programación” las personas del común pueden tener percepciones equívocas Edmundo Velasco recuerda que “la programación neurolingüística es un conjunto de poderosas técnicas para un fin: cambio permanente a corto plazo…por ejemplo con programación neurolingüística puedes trabajar una fobia de una persona en 10 minutos, un ataque de pánico, adicciones como alcoholismo, como drogas a veces en una o máximo dos sesiones”. 
El doctor, menciona que en nuestra educación temprana, la lingüística de nuestros padres y maestros y los elementos del entorno son capaces de generar programaciones inadecuadas en nuestro subconsciente, especialmente en la zona de la amígdala de nuestro cerebro. Frases como “el dinero es sucio”, “las matemáticas son difíciles” o “tú no puedes” pueden ser causantes de problemas serios en la vida adulta, problemas que van desde fallas en los negocios hasta formar comportamientos que puedan generar daños en la vida en sociedad.